Tomar el sol

Margaret Corbett, [A quick guide to better vision, 1957] Vea más sin anteojos. Editorial Pax México, 2006.

 

Tomar el sol

El sol es alimento y bebida para la vista. La Biblia dice: “Dulce es la luz y bueno para los ojos ver el sol” (Eclesiastés 11,7).

(…) el Método Bates ha preconizado la aplicación de la intensa luz del sol a todos los ojos, normales o no, y ha logrado notables resultados. Los ojos sensibles a la luz son como plantas de invernadero; no están acostumbrados al sol y al aire, especialmente si se han protegido con cristales oscuros. Esos ojos deben exponerse con suavidad a la luz brillante. Cuando los ojos se retraen ante la repentina luz del sol, a la que no están acostumbrados, es el choque de la sensación brusca y no la intensidad de la luz lo que produce molestia. Por lo tanto, deben recibir la luz poco a poco.

El modo adecuado

El primer paso es quitarse los anteojos. (…) con los ojos cerrados y respirando profundamente, de cara a la plena luz del sol, alzando lo suficiente el rostro para que la luz solar caiga entre los párpados cerrados y las cejas, gire la cabeza hacia la izquierda, después a la derecha. Mientras su cabeza oscila, piense: “El sol pasa hacia la derecha, hacia la izquierda, va y viene en dirección opuesta a la oscilación”. Es muy importante lo que piensa mientras se toma el sol, pues evita que los párpados se aprieten cuando les da la luz. Deje que el sol pase.

(…) Cuando sus ojos ya acepten el sol sin resistencia, será una delicia el bienestar que les da el sol, la sensación de suavidad y calma mental: pues uno no puede preocuparse ni la mitad estando al sol que en una habitación oscura.

(…) Añada a todo esto la mayor fuerza de visión que da el sol a los nervios de la retina y al nervio óptico y comprenderá que, verdaderamente, el sol es algo que usted debe estimar. Cuando se comprende que el sol conserva sanos los ojos y da salud a los ojos enfermos al acelerar la circulación, con lo que se limpian de impurezas, no se valorarán demasiado sus beneficios. Los médicos se sorprenden del color rosado de las retinas asoleadas, comparado con la habitual palidez de los ojos faltos de sol. Considerado desde el punto de vista de la belleza, el sol da a los ojos un resplandor y un centelleo que nada más puede darles.

(…) El ojo normal ama el sol y la luz brillante, se enriquece con ellos y se conserva vigoroso, sano y reposado aceptando el resplandor sin oponer resistencia.

(…) Mucho sol sobre los párpados cerrados relaja los músculos tensos. Nunca hay tanta tensión en los ojos después de tomar el sol. El sol es el mayor estimulante para los nervios débiles de la retina o que padecen ambliopía, esto es, disminución de la agudeza visual. Por tanto, tome el sol en los ojos tantas veces al día como le sea posible. La norma es un poco de sol, a menudo.

(…) Aprender a tomar el sol es lo más importante que pueden hacer unos ojos débiles para mejorar la vista. El sol es el gran remedio para todas las partes del cuerpo y particularmente para los ojos, que están hechos para aceptar y utilizar la luz.

José María Calpe (educador visual, Barcelona)

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